Esta "Nueva Normalidad" nos ha cambiado, murió la prisa, resurgió la calma y el tiempo, ese que nos ayuda a reorganizar o desorganizados, el que nos ayuda a ver las dinámicas familiares, sociales y de amistad, el tiempo, el que pone a prueba la calidad de los vínculos que formamos.

Hemos retomado y priorizado la Salud con buenas prácticas, sin embargo, como en toda crisis hay quienes no lo hacen y ese Derecho lo hacen inalcanzable al comerciar con ella.

El trabajo en casa nos puede estructura o desestructurar, pero, el trabajo fuera de casa nos atemoriza y aún así salimos, seguimos sin entender, sin saber, solo buscando, buscando algo que llevar a casa.

De manera inevitable hemos tenido que hacer un giro pues las prioridades han cambiado, regresamos a lo simple a lo sencillo, pero a su vez complejo, tenemos que conocernos y reconocernos en esos espacios pequeños o grandes, a luz o a la sombra, a ver nuestra fragilidad o nuestra fuerza, a recordar nuestra historia a darnos cuenta de que no controlamos nada.

Hemos tenido que voltear y ver a ese otro que convive con nosotros y verlo en su fragilidad, los trastornos mentales "aparecen" y no, no es la tecnología, tampoco los video juegos, el aislamiento, la falta de contacto y los vínculos que establecimos hoy nos alcanzaron, y tenemos frente a nosotros un mayor consumo de alcohol, alteraciones en el orden alimenticio y en el sueño. Se consumen más azúcares, más grasas, se duerme más o tal vez menos o muy noche. Se presentan con mayor frecuencia trastornos de ansiedad y sufrimos el aislamiento social y físico que también influye en nuestra salud mental. Tenemos que reconstruir, reparar, atender y resolver para tener una buena nueva relación.

Estamos reaprendiendo, ahora sabemos que el tiempo es nuestro aliado, que no está en nuestra contra, que depende de cómo quieras verlo, que convivir con él es más sencillo de lo que imaginamos, que siempre la calma que nos da el tiempo debe ser para la introspección y la reparación. En esta introspección debemos de cultivar la aceptación, el perdón, el amor y convertirlos en nuestros héroes para salvar mi mundo hoy, para reconstruir un nuevo Mundo, un espacio donde las relaciones humanas estén presentes con actos que permitan construir siempre desde la empatía, la voluntad el amor y la resiliencia.

Sin embargo si la introspección no se da durante esta Contingencia Sanitaria, el aislamiento, la incertidumbre, el miedo, la soledad, no dejará huella ni aprendizaje "Lo Olvidaremos Pronto".

Vemos con asombro el número de fallecidos y se convierten en estadísticas, en algo frío, lejano a mi, no olvidemos que detrás de cada número tiene detrás la lucha por sobrevivir, la pérdida y el dolor de una familia. De sueños no logrados de destinos y realidades que cambiaran para siempre, si perdemos de vista esto, si no vemos o escuchamos al que vive o depende de mi, a mediano y a corto plazo vamos a tener más problemas de salud mental.

Aún se ve en las redes personas y comunidades que no creen que el virus sea real; a pesar de los impactantes números, a pesar de tener un caso cerca, la negación es una forma de evadir o evitar la realidad, sin embargo ésta, tarde que temprano nos alcanza, creemos que manifestar nuestra inconformidad en redes sociales por tener que permanecer en casa, olvidar a quienes han sido golpeados en sus núcleos familiares por esta pandemia, u olvidando a aquellos que simplemente no cuentan con el privilegio de poder quedarse en casa por la falta de recursos e insumos básicos hará cambiar todo, no, no es así, al regresar a esta nueva realidad tendrá que ser despacio, con pasos lentos, sin prisa y eso también desequilibra, y habrá quien no cuente con los recursos Psicológicos suficientes y "decida" evadir o evitar como un mecanismo de afrontamiento o de supervivencia

Hoy con los conocimientos y las duras experiencias que nos ha dejado esta pandemia, resulta necesario tener como bandera común: la empatía, la solidaridad, la responsabilidad, el respeto, pero sobre todo la conciencia social.


No hagamos que el recuerdo dure poco, aunque sea por un mecanismo positivo o de supervivencia. Entendiendo que nuestras acciones u omisiones tienen una repercusión directa en el desarrollo y desenlace de la presente situación.


No olvidemos enseguida y retomemos rápidamente nuestros hábitos, porque es "fundamental aprender" de esta experiencia en todos los sentidos.


Aprender para reaprender, para salvar nuestros Mundo y reconstruir uno Nuevo.


PSIC. MA. MARGARITA DÓTOR ALMAZÁN

Director de IESAM CONSALUD

Teléfonos. 7776101564 /7771654004 / 7777035405

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DISTIMIA O TRASTORNO DEPRESIVO PERSISTENTE


¿Te apodan chispita?, ¿te han dicho que eres “furia” o tiendes a estar irritable o deprimido?, ¿te cuesta trabajo encontrar cosas positivas de la vida?,¿tu familia se queja de que eres un ogro, pesimista, “les hechas la sal”? Quizás, desde hace un tiempo prolongado ves la vida solamente en blanco y negro, y quienes te rodean, e incluso tú mismo, piensan que esa es tu “forma de ser”. Esto, probablemente te haya generado problemas con tu familia, amigos e incluso en tu trabajo, al grado de rechazarte o no invitarte a convivir con ellos, debido a “tu mal carácter”, aunque pienses que “así eres”, lo más probable es que padezcas de distimia: un trastorno del estado del ánimo crónico y muy frecuente, para el que existen tratamientos seguros y eficaces que te harán ver la vida de otro color.


¿Qué es la distimia o trastorno depresivo persistente?


Es un trastorno del estado de ánimo de larga duración caracterizado por presentar disgusto o malestar fluctuante que puede estar marcada por breves períodos de estado de ánimo normal. Es uno de los trastornos depresivos incluidos en el Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales (DSM-5), por lo general, cuando nos mencionan la palabra depresión, nos remitimos al llamado episodio depresivo mayor, y pasamos por alto las otras formas de presentación de los cuadros depresivos.

La llamada distimia o trastorno depresivo persistente, a pesar de ser una enfermedad bastante frecuente e incapacitante, es por lo general poco buscada, diagnosticada y tratada. Quienes la tienen, viven la vida en blanco y negro o apagados y se ven muy limitados en su calidad de vida y en el desarrollo de sus habilidades. Se considera que la distimia puede producir igual o mayor limitación funcional que la depresión mayor, ya que los síntomas entorpecen de manera importante con sus actividades sociales y su funcionamiento en el trabajo, la escuela y su familia.


Principales características de la distimia.


1. Tiene un curso crónico: El estado de ánimo depresivo, o llamado por muchos “mal humor” o “mal genio”, está presente de forma continua en un periodo de tiempo de por lo menos dos años, sin periodos asintomáticos mayores de dos meses. Cuando la distimia se inicia en la infancia, puede progresar hacia la adultez, de manera que el paciente desarrolla un enfoque pesimista del mundo y tiene una gran dificultad para conocer lo que es el estado de ánimo normal, por lo que las consecuencias de un pensamiento negativo continuo y la baja autoestima pueden ser importantes a lo largo de la vida. Este tipo de pacientes suelen desbordar generalmente su energía en el trabajo y dedican muy poco de tiempo a actividades de ocio, familia y amistades, lo que desmejora su calidad de vida.


2. Presencia de otros síntomas: Además de las alteraciones del estado del ánimo (tristeza e irritabilidad), las personas con distimia presentan al menos dos de las siguientes manifestaciones:

§ Alteración del apetito (disminución o incremento).

§ Alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia).

§ Sensación de cansancio, fatiga o pérdida de energía.

§ Pobre autoestima.

§ Problemas para mantener la concentración.

§ Dificultades para tomar decisiones de manera autónoma.

§ Ideas de desesperanza (visión negativa de la realidad).


3. No hay antecedentes personales de ningún tipo, y tampoco es atribuible a efectos producidos por alguna sustancia psicoactiva, medicamento o enfermedad física.



¿Cuáles son las causas de la distimia?

La etiología es compleja y depende de varios factores, existen varios mecanismos biológicos, psicológicos y sociales. Varias hipótesis han tratado de explicar la etiología. La hipótesis genética, que incluye además factores ambientales; y la hipótesis aminérgica, que apunta a una deficiencia de serotonina, noradrenalina y dopamina en el sistema nervioso central. Hay una transmisión genética para la enfermedad depresiva de tipo poligénico, se hereda la vulnerabilidad para padecerla. Es importante mencionar que las experiencias vitales tempranas traumáticas producen cambios neuroquímicos importantes que pueden incrementar la posibilidad de desarrollar la enfermedad depresiva. Parece asociarse la experiencia de eventos traumáticos durante la infancia con la aparición, la evolución y el pronóstico de la distimia.



Síntomas de la distimia


Quienes presentan distimia suelen preocuparse por síntomas como: malestar general, sensación de debilidad crónica, alteraciones del sueño o problemas de memoria. Generalmente, van en busca de unas vitaminas o suplementos alimenticios. Muchos otros, no preguntan porque toman esos síntomas como una forma de vida y su propia forma de ser.

Es importante tener en cuenta que los pacientes con distimia no suelen presentar síntomas como la depresión mayor, como son, enlentecimiento motor, anhedonia o ideación suicida, por lo que suelen tener una mayor productividad.



Tratamiento.


En el tratamiento es fundamental:

1. Las intervenciones psicoterapéuticas. Con estos pacientes suelen emplearse terapia cognitivo/conductuall, terapia interpersonal, tratamientos centrados en la resolución de problemas, terapia familiar o de pareja, y en algunos casos, entrenamiento en habilidades sociales y asertividad.


2. Empleo de medicamentos antidepresivos. El tratamiento farmacológico de la distimia va a variar dependiendo de cada persona.


3. Recomendaciones para estimular el cuidado personal del paciente

§ Pautas para una buena higiene de sueño

§ Ejercicio físico apropiado para cada paciente y manejo del tiempo libre.

§ Asesoría para una alimentación saludable y manejo de hábitos nocivos como el consumo de cigarrillo, la automedicación y el abuso del alcohol.


4. Asesoría a los familiares y personas allegadas al paciente, para incrementar las redes sociales.


La distimia es una forma de depresión crónica que suele establecerse en etapas tempranas de la vida, y que limita el desarrollo de la persona. Por la manera en que aparece, es muy posible que el paciente piense que tiene una forma de ser susceptible o problemática, y que eso es normal. Provocando que no se consulte con el especialista, etiquetándosele de “mal carácter”, lo que le traerá muchos problemas sociales, familiares, laborales y de pareja. Además, se corre el riesgo de que desarrollen dependencia a sustancias psicoactivas, alcohol, tabaco o cafeína, empeorando sus síntomas. Por otra lado, algunos estudios relacionan a la distimia como un factor importante para el sobrepeso y obesidad, por lo que dentro del tratamiento es importante instaurar hábitos saludables los cuales son clave para el manejo de estos pacientes.


Si te consideras o te consideran una persona malhumorada, chispita, irritable o enojona, que de repente presentas cambios importantes en tu estado de ánimo, es decir, bajones repentinos, por más de tres semanas consecutivas, acude a un profesional de la salud mental para ser debidamente diagnosticado y atendido.

No tienes por qué vivir la vida en solo dos tonos, negro o blanco, no tienes por qué perder lazos afectivos de amistades, pareja, familia o incluso el trabajo. Un buen diagnóstico y tratamiento hará que mejores tu calidad de vida, desarrolles tu potencial y puedas alcanzar lo que te has propuesto.




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